lunes, 15 de mayo de 2017

Perón habla de los empréstitos



Hace tiempo un ministro de Economía de la República Argentina recorría Europa empeñado en una colecta: el resultado fue magro. Consiguió sólo unos pocos millones dólares en créditos con que seguir aumentando la ya elefantiásica deuda externa de nuestro país. ¿Será que todavía hay gente que cree que una persona o un país pueden hacerse ricos pidiendo prestado o siendo objeto de la explotación ajena? Los únicos empréstitos que pueden ser de utilidad son aquellos que hagamos trabajando en la Patria con entusiasmo y solidaridad, como con sacrificio si es preciso. Con motivo de esta clase de colectas, el famoso economista y sociólogo suizo Jaccar ha dicho que lo esencial es la aplicación en el trabajo, la instrucción y el sentido solidaridad, porque "el fracaso de las inversiones en la parte de los países subdesarrollados nos aclara el papel, ciertamente necesario pero no decisivo, del capital". El trabajo y la aplicación en él es sin duda, para los hombres y para los pueblos, la base de todo progreso. Si en un país como la República Argentina, donde está todo por hacerse, hay un millón de desocupados parasitando sobre las espaldas del resto que trabaja, ¿qué puede pensarse de su Gobierno? En los tiempos que vivimos gobernar es más que nada crear trabajo. ¿Cómo entonces podrá concebirse que desde 1946 a 1955 la República Argentina necesitó un millón de inmigrantes y ahora sus hijos han comenzado a emigrar en la misma proporción como consecuencia lamentable de la sucesión de gobiernos tecnócratas? En 1947 se creaba en el país, con fines de instrucción, otro de los factores esenciales citados por Jaccar, las escuelas de orientación profesional y aprendizaje, como los cursos de aplicación y la universidad obrera, que comenzaron a producir toda clase de técnicos industriales (que hoy están emigrando en su casi totalidad) que luego se perfeccionaron en Europa por cuenta de la industria o del Estado. Del mismo modo las universidades argentinas, con el acceso libre y gratuito, produjeron una legión de diplomados provenientes del Pueblo. Hoy, tanto Servan-Schreiber como el informe Hudson; destacan la importancia decisiva de esta orientación en el desafío de la educación moderna y para ambos este es el factor que en realidad ha elevado a EE.UU. por encima de todos sus concurrentes. En cuanto a la solidaridad de que nos habla Jaccar, tan indispensable para el trabajo útil de las comunidades, el estado actual en la Argentina demuestra un retroceso lamentable en el último decenio: he oído decir a numerosos dirigentes sindicales que, si en nuestro país se corrigieran los males que la azotan, los obreros se comprometerían a trabajar dos horas diarias gratis; pero mientras se trabaje para el imperialismo, o sus monopolios, nadie está dispuesto al menor sacrificio y tienen razón. Si el esfuerzo o el sacrificio de los trabajadores ha de caer para su utilización en manos de funcionarios al servicio del monopolio foráneo, nunca podrá alcanzarse en el país la solidaridad indispensable para que el rendimiento pueda sacarnos de la encrucijada en que nos encontramos, porque todo no se puede resolver pensando en que tenemos un país inmensamente rico, sino que es preciso querer y saber utilizar esa riqueza.

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